viernes, 4 de diciembre de 2015

Serbia; un pequeño gigante.

A pesar de ser un país pequeño, Serbia no deja de escribir las paginas en la historia de las relaciones internacionales. Y no se trata de cualquier historia, sino, de los hechos muy relevantes y significativos para el futuro del mundo entero. Muchos de los importantes hechos históricos han tenido como el punto de partida Serbia, y no es por casualidad. Serbia es conocida como la encrucijada de Europa. Las rutas internacionales, las vías ferroviarias, y los trayectos fluviales, constituyen el vinculo mas corto entre el este y el oeste de Europa, por un lado, y el Oriente Medio, Asia y África, por el otro.

    

               

Por tal razón, Serbia representa un territorio muy importante en el tablero mundial, y ha influenciado significativamente en el desarrollo de las relaciones internacionales durante el pasado. La Batalla de Kosovo de 1389 contra el Imperio Otomano, las Guerras de los Balcanes de 1912 y 1913, y la Primera Guerra Mundial, han dado un lugar importante a Serbia en los libros de historia -en algunos como villanos, en otros tantos como los héroes, dependiendo de los autores. Pues, no cabe la menor duda de que, unos de los grandes problemas que enfrenta la ciencia de las Relaciones Internacionales es la subjetividad de sus autores.

Remontándonos a los tiempos de ahora, también cabe destacar a la Guerra de Bosnia (1992-1995), la Guerra de Kosovo (1999), y los bombardeos de la OTAN a entonces antigua Yugoslavia (hoy República de Serbia), que mas luego dieron el lugar, como consecuencia, a la independencia unilateral de Kosovo (2008) -región históricamente conocida como el patrimonio cultural-histórico de Serbia, y actualmente como la provincia autónoma de Serbia según la Constitución del 2006.

Con este turbulento pasado de Serbia, involucrado en muchos conflictos, siendo muchas veces la victima de los grandes imperios (tanto antiguos, como actuales), ha sido muy difícil prosperar y llegar a los estándares que actualmente tienen los países de la Unión Europea. Aun así, el pueblo serbio ha sabido levantarse en cada caída, luchar contra cualquier adversario -sin importar que tal fuerte sea. En una ocasión, en 1809, a Napoleón Bonaparte le preguntaron si se considera el líder militar más grande que hay... Su respuesta asombró a todos los presentes en la sala que se encontraban: Con todos los recursos que tenemos, y con un ejercito experimentado, a mi se me hace fácil ser el más grande...  En el lejano sur, en los Balcanes, se encuentra un líder militar quien ha surgido de un pueblo campesino, y sin armas -solo con los cañones de madera, ha logrado sacudir todopoderoso Imperio Otomano, y de esa manera liberar a su pueblo de la esclavitud. Eso es Karadjordje (Jorge el Negro), el líder militar más grande que hay.

Los tiempos han cambiado, Serbia igual... Las armas del pasado han cambiado por la diplomacia. Y, en un momento de mucha tensión para Europa, provocada por la crisis de Ucrania, y constantes ataques terroristas, Serbia se ha ganado la confianza de Bruselas, y durante el año 2015 tiene la presidencia de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). La presidencia ha sido un premio al gran esfuerzo de Serbia en los últimos años, para mantener la paz en la región de los Balcanes, y estrechar los lazos de amistad con los vecinos, rotos durante la desintegración de Yugoslavia. A pesar de ser el único país de Europa sin imponer las sanciones económicas a Rusia, aun con mucha presión desde Bruselas y Washington. Serbia se mantiene firme en los pies, y será uno de los países claves para resolver la crisis de Ucrania, al igual que los demás problemas que afectan, no solo a Europa, sino también el resto del mundo.
     
                                                  Резултат слика за OSCE Dacic
                                  Canciller de Serbia, y actual presidente de la OSCE: Ivica Dacic

Sin importar el tamaño de su territorio, en pocas reseñas históricas que hemos desarrollado aquí,  hemos visto la influencia de Serbia en las relaciones internacionales. Es que, la grandeza de un pueblo no se mide por el tamaño de su territorio, sino, por el tamaño del corazón de su gente, decidido a triunfar. Y es por esto, a Serbia le podemos considerar, un pequeño gigante en la historia de las relaciones internacionales -pero también de la actualidad. 

1 comentario: